En la sociedad actual nos encontramos inundados de imágenes, de sonidos, y es difícil escapar a sus dominios, dado que lo saturan todo."Podemos ignorarlas la mayor parte del tiempo, discrepar o hacer caso omiso de ellas (o pensar que no nos afectan), pero tenemos que esforzarnos por que se desvanezcan. (Gitlin, 2005:25).
Lo cierto es que estos sonidos, estas imágenes, están por todas partes. Nos llegan a través de la televisión, de los anuncios, de la radio, de internet, a través de posters en las paredes, a través de anuncios en carteles gigantes, a través del móvil, etc.
Por ese motivo es prácticamente imposible escapar de ellos, incluso, es prácticamente imposible ignorar su presencia.
Es significativo la imagen de las marcas que encontramos en la mayor parte de la ropa que llevamos y que es visto como un privilegio, convirtiéndonos así en una especie de anuncios publicitarios andantes, cuando hace unas décadas, el ser carteles publicitarios hubiese sido visto como una humillación.
¿Qué busca este incesante torrente de imágenes?
Es lo Ferrés denomina "cultura del espectáculo", por lo tanto su objetivo principal bien pudiera ser el de entretenernos.
Desde las películas de Hoollywood, hasta los anuncios publicitarios -que bien parecieren pequeñas películas-, hasta los mismos informativos que contruyen noticias en forma de relatos divertidos. Todo mensaje que nos llegan hoy en día, se encuentra dominado fundamentalmente por la imagen, y está concebido para entretenernos, para atraer nuestra atención.
Como dice Ferrés (2000:34): "la televisión en la búsqueda de lo sensacional, privilegia lo extraordinario sobre lo ordinario, lo excepcional sobre lo cotidiano, lo exclusivo sobre lo común, recurriendo al contraste y a la dramatización".
Estas manifestaciones de Ferrés, nos abren el debate anterior sobre la sociedad actual y la democracia. Es difícil mantener una democracia, sin estar informado correctamente, y una sociedad que categoriza las informaciones en función de su capacidad de atraer la atención, o de mostrar lo inaudito, por encima de la informaciones cotidianas, veraces, que manifiestan realidades, pones cada vez más trabas al mantenimiento de un sistema democrático adecuado.
Pero, ¿por qué nos atrae más lo espectacular, lo excepcional? ¿por qué nos cautivan las imágenes, más que la cultura escrita?
Es posible que la cultura visual nos cautive más por ser más emocional, por llegar de forma más rápida a nosotros, y mostrándose como más real, por su cercanía y por su inmediatez.
Nos producen la sensación de vivir el acontencimiento in situ y por ello, el mismo no parece más real.
Hoy en día existe una fascinación por todo lo sensorial, queremos cosas que nos hagan sentir nuevas sensaciones, nuevas experiencias.
¿No generan emociones, las novelas, las poesías...., la cultura escrita en general?
Es cierto que las novelas o las poesías también tienen la capacidad de emocionarnos, pero para Ferrés (2000:32), la sutil diferencia estriba en su aspecto racional, "en la cultura escrita las emociones, si es que llegan a desencadenarse , han de pagar un peaje: el paso por el intelecto. En el leguaje escrito las emociones provienen casi exclusivamente de los significados, no de los significantes".
Por tanto en las sociedad actual, la Emoción se sitúa por delante de la Racionalidad.
George Simmel (1858-1918) nos habla de que "el deseo precede a la racionalidad", dado que los individuos nacemos con unas fuertes dependencias emotivas, que van desde la necesidad de amor, de apoyo de alimento, pero que según pasamos de la cultura rural a la cultura urbana, se fueron relegando las emociones a un segundo plano. Lo educado en las ciudades era dominar las pasiones.
Actualmente, estamos dejando de controlar nuestras pasiones y volviéndo a estar dominados por los aspectos emotivos.
Es como si la sociedad moderna, llena de actividades y relaciones de necesidad, una sociedad que precisa de ser cautelosos, de calcular todos nuestro movimientos, esa misma sociedad, para compensarnos de las relaciones vacías, necesitase buscar sensaciones placenteras para que su vida adquiera significado.
Simmel decía al respecto: "una sociedad calculadora está habitada por gentes que necesitan sentir para distraerse de la disciplina racional en que se fundamenta su vida"
¿No estaremos pasando de un extremo al otro?
Suele suceder que el hombre en su búsqueda del equilibrio -como en una balanza-, suele tambalearse de un lado al otro de la misma. Y este parece ser el caso, donde hemos pasado de una sociedad urbana racional a una sociedad moderna totalmente emotiva, debido en gran parte a la influencia de la cultura audiovisual.
Quizás el exceso de emoción que tenemos en la sociedad actual, estén interfiriendo con nuestro trabajo, con nuestros deberes. "Las emociones deben ser un alivio, no un agotamiento o un motivo de perturbación" (Gitlin, 2005:56)
Bibliografía:
- Ferrés, Joan (2000): "Educar en la cultura del espectáculo". Barcelona. Paidós.
- Gitlin, Todd ( 2005): "Enfermos de Información". Barcelona. Paidós.
- Damasio, Antonio (2001): " El error de Descartes: razón, emoción y el cerebro humano". Barcelona. Crítica.
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